Las Provincias
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Desde cuando y por qué cobran los diputados
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Juan Sanchis | 25-04-2017 | 16:55

 

Fachada del Congreso de los Diputados.

Fachada del Congreso de los Diputados.

¿Cobran mucho los diputados? ¿Deberían cobrar más? Los representantes en las Cortes no siempre han percibido una remuneración. Hasta el siglo XIX se mantenian por sus propios medios ¿Podría volver a ser lo mismo?

 

Corts Valencianes.

Corts Valencianes.

Cuenta Carlos Fisas que Luis XVIII de Francia, el rey que restauró la dinastía borbónica en Francia después de la Revolución y la época napoleónica,mostró a su ministro Talleyrand, un auténtico superviviente político, ya que fue obispo, sirvió a la Revolución, a Napoleón y de nuevo a los Borbones en apenas 30 años, un proyecto de constitución en 1815.

Tras leerlo, Talleyrand le indicó al Rey que echaba algo en falta: el sueldo de los diputados. Ante esta afirmación el monarca contestó que los diputados debían considerar un honor serlo y estaban ahi para servir. Talleyrand, astuto y taimado, se limitó a contestar: “Más caros nos saldrán“.

Es a partir de aquí cuando los diputados en Cortes empezaron a cobrar. Esta práctica se fue extendiendo a lo largo del siglo XIX por los distintos regímenes liberales. En su expansión jugó a su favor el argumento esgrimido por el movimiento cartista inglés a fines de la década de los treinta en los que argumentaba que si los diputados no cobraban sólo los ricos y nobles tendrían acceso a los parlamentos con lo que nadie del pueblo podría llegar y quedaría sin representación.

Vista de la plaza de la Reina en cuyo parking aparcaban gratis algunos diputados.

Vista de la plaza de la Reina en cuyo parking aparcaban gratis algunos diputados.

El hecho de que los diputados cobraran era algo nuevo en la historia. Hasta entonces los parlamentos medievales y modernos estaban compuestos por tres estamentos: clero, nobleza y pueblo. Ninguno de ellos cobraba por desempeñar el cargo. Pero hay que tener en cuenta que tanto el clero como la nobleza vivían de sus rentas y los representantes del tercer estado solían ser importantes y ricas familias (comerciantes, hombres de negocios) que podían disponer de tiempo para dedicarlo a la Res Publica de forma gratuita.

Era evidente que el sistema no se podía mantener en una democracia liberal. El primer paso fue que los diputados pasaron a percibir un sueldo pero a partir de ahí fueron adquiriendo una serie de privilegios que quizás en su momento tenían sentido y que ahora se están poniendo en cuestión.

El más importante fue sin duda la inmunidad parlamentaria. Su origen se encuentra en el reconocimiento de las distintas constituciones de la separación de poderes. Hasta el momento ante un parlamentario que le resultara incómodo el gobierno o el Rey podían acusarle arbitrariamente y apartarlo de su cargo o, incluso, ejecutarlo. Como reacción se fueron estableciendo medidas que impedían que pudiese ser encausado ningún parlamentario si previamente el propio Parlamento no daba su visto bueno y que, en este caso, estuviese sometido a algún orden jurisdiccional de mayor jerarquía.

Hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Hemiciclo del Congreso de los Diputados.

Este sistema podía tener su sentido en el origen de los sistemas parlamentarios, pero ahora hay quien cuestiona su vigencia ante el aumento de garantías que tienen los ciudadanos ante cualquier posible arbitrariedad del Estado.

El problema es que al socaire de la inmunidad parlamentaria, los diputados fueron adquiriendo otros privilegios que en algunos casos han podido llegar a abusos. Hay que tener en cuenta que en España los parlamentarios viajan a costa del Estado por las autopistas, tren o avión; cobran kilometraje; tienen parking gratis; teléfonos, tablets y ordenadores a cargo del consiguiente Parlamento. Quizás algunos de ellos pueda parecer exagerado en la actualidad cuando los políticos están siendo cada vez menos valorados.

 

Sueldos

Creo que es generalizada la posición de que los parlamentarios deben cobrar una cantidad proporcionada porque en caso contrario se privaría el acceso a la representación pública de muchos ciudadanos sin los suficientes recursos para mantenerse. A su vez, el salario tendría que ser el suficiente para que atrajera a mentes brillantes (siempre teniendo en cuenta que el servicio público no puede retribuirse al mismo nivel que lo hace una empresa privada)  y no sólo a la mediocridad que no tiene donde caerse muerto o a funcionarios que ven en la política una forma más de promoción.

En estos momentos los diputados españoles fuera de Madrid cobran unos 7.637 euros brutos al mes mientras que los de Madrid perciben 6.684. Además, el sueldo de los portavoces se sitúa en 8.481; en 7.245 los presidentes de comisión.

Además, los diputados nacionales tienen una tarjeta personalizada para el uso de taxis en Madrid con un límite anual de 3.000 euros. También el Parlamento les reembolsa los gastos de transporte en medio público, así como los derivados del aparcamiento en estaciones de tren y aeropuertos. Para aquellos que usen su vehículo propio, el Congreso le abona, previa justificación, 0,25 euros por kilómetro recorrido y el importe de los peajes.

 

Sobre el autor Juan Sanchis
La historia nunca es como nos la han contado. Es casi lo único en claro que saqué después de pagar los derechos por mi título de licenciado en Historia. Esos cinco años también me sirvieron para concluir que la historia no es maestra de la vida. Frases como la de que "un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla" (Confuncio dixit) sólo puede haberla escrito alquien que no sabe que es la libertad. Pero es ese carácter imprevisible lo que la convierte en apasionante. En este blog no busques grandes verdades. Únicamente encontrarás pequeños hechos que sirven para dar rienda suelta a una pasión.