Las Provincias
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RESONANCIA MORTAL. OJO CON LAS MAQUINAS
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Carlos Pajuelo | 01-02-2018 | 17:49

RESONANCIA MORTAL. OJO CON LAS MAQUINAS

        Rajesh Maru, de 32 años, se encontraba acompañando a un familiar que se iba a someter a una resonancia magnética. Accedió a la sala con un cilindro metálico de oxígeno. Por causas que aún se investigan, la máquina estaba encendida por lo que ejerció un gran efecto de atracción provocando que Rajesh impactara contra el aparato quedando atrapado su brazo. …

         La noticia sigue hasta que el joven Maru muere.

Ha ocurrido en la India y yo desde aquí en Valencia me he enterado en menos de 24 horas, lo que da idea de que hasta  qué punto la tecnología ayuda o no.

De siempre he manifestado una atracción especial por los nuevos adelantos en materia tecnológica y más por aquellos que suponían un evidente progreso en los conocimientos más profundos del cuerpo humano y esa máquina de resonancia es el caso.

Por otra parte, al tiempo de reconocer la atracción, un cierto miedo hacia las maquinas se ha desarrollado en mi.   Tengo un amigo al que le imponen tanto esa maquinas de resonancia que todavía hoy no ha logrado superarlo y eso que lo ha intentado mediante diversos entrenamientos que van desde el uso de un mantra verbal, parecido a un rezo, hasta la ingesta de opiáceos suaves  para garantizar un cierto estado de somnolencia y finalmente se ha declarado anti maquina.

La cuestión es que parece ser que la facilidad de trato con aparatos se adquiere desde muy pequeños y no es de extrañar el oír el cómo los abuelos nos asombramos cuando oímos que Juanito, por ejemplo, ya sabe manejar el teléfono, el móvil, con tres años siendo capaz de hacer cosas que a uno le pueden costar una década o no dominarlo nunca.

Se ve que es la ley de la vida. Son las nuevas generaciones.

Sin apartarnos un minuto o un párrafo del asunto inicial, alguien al compartir la noticia me ha dicho: “… pero eso es en la India…”  y es que como está lejos y creemos que están por civilizar aquí no puede ocurrir nunca.

Yo me pregunto si eso es posible aquí y no me refiero a la máquina de resonancia solo.

De seguir especulando llegaremos a meternos , una vez más, con la consellera de Sanidad Montón que está a lo suyo y desde luego no se preocupa, digo yo, a ese nivel del estado del material sanitario, si acaso se preocupa de revisar los contratos de concesión administrativa.

Pregúntese usted hasta que punto nuestra entrega a las maquinas y a sus técnicos- una entrega sin ambages, sincera y confiada,- no está exenta de riesgos.

No quiero, por supuesto alarmar al personal, aunque la noticia lo haya sido, como otras muchas.

Una noticia triste, en este caso, comentada. No es más que eso…nada menos que la vida de un ser humano

Yo sigo, en todo caso, con cierta resistencia a la cosa del avance tecnológico sin llegar, faltaría más, a poner en duda su necesidad general.

Por otra parte acepte usted que hay personas menos dotadas o más suspicaces frente a los avances. Buenas tardes

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera